Hoy quiero compartir una ilusión que me acompaña desde que era pequeña.
Siempre he tenido la certeza (al menos, me reconforta pensarlo) de que existen personas, seres, la propia naturaleza y, hoy en día, incluso la inteligencia artificial, que trabajan de forma constante para que el planeta y el universo mantengan su equilibrio y no colapsen.
Pero hay momentos en los que el ambiente se siente tan pesado, tan caótico...
Muchas personas intentamos encontrar ese equilibrio dentro de la disonancia desde lo local, sosteniendo nuestros ideales y llevándolos a la acción en el día a día. Pero no es fácil. Hay días en los que cuesta horrores. Días en los que sientes que pierdes la ilusión y quedas atrapada en una sensación densa y pegajosa, como si estuvieras dentro de un meteorito lleno de petróleo o en un lodo del que parece imposible salir. Son esos momentos en los que da la impresión de que las acciones destructivas, las mentiras o el caos generado por quienes manejan los hilos del mundo van a tragárselo todo.
Entonces vuelvo a darme cuenta de lo compleja y disonante que es la vida, de que está llena de contrastes. Y, quizá, también de que necesitamos esos contrastes para poder valorarla en toda su profundidad.
Actualmente, gran parte del planeta vive hiperconectado a través de las redes sociales. Es precisamente esa conexión constante la que hace que las opiniones y las "influencias" puedan retorcer la realidad y volverlo todo aún más confuso. Podemos encontrarnos con una noticia profundamente dolorosa, como los incendios que están ocurriendo en España y en tantos otros lugares del mundo, y, apenas un segundo después, ver imágenes de personas contándonos lo felices que son viviendo rodeadas de bosques sanos y frondosos.
Esa convivencia permanente entre el sufrimiento y la belleza, entre el ruido y la calma, entre la destrucción y la esperanza, es una de las grandes disonancias de nuestro tiempo.
Por eso hoy, después de un día de inmenso dolor por lo que acontece aquí y allí, elijo seguir creyendo en ellas, en ellos, en nosotras y nosotros; en nuestro poder colectivo, en la naturaleza y en la propia energía del planeta. Elijo creer en todo eso que, sin hacer ruido, sostienen el equilibrio y hacen posible que la vida continúe abriéndose camino.
@alquimizada.
Añadir comentario
Comentarios